Tuve la oportunidad de estar con mi padre en sus
últimos meses de vida, su cabeza no regía con normalidad, tenía ausencias,
estaba delgadísimo, el alcohol y el tabaco le habían pasado factura y de que
manera!....(nunca he oído hablar de mi madre con tanto amor…tanta dulzura,
tanto arrepentimiento y tanto dolor) hablábamos de muchas cosas antes de que
perdiera la lucidez hasta no reconocerme, mirarme a los ojos, tomar mis manos entre las suyas,
contarme los dedos de las manos y los pies (como cuando nací_según mi madre_) y
decirme que no fumara nunca más, pero que le diera un cigarro!!”hija has lo que
yo te digo pero no hagas lo que yo hago que tú eres más sensible que yo y tan
lista como tu madre!...Ese era mi padre…un carácter rígido y posesivo, celoso y
dominante, sensible y cariñoso, orgulloso y seductor!. Ese era el hombre del
que se enamoró mi madre en 1975 y que terminó su historia de amor preso del
alcohol, la agresividad y el sufrimiento que causó a mi madre.
He tenido mucha suerte para la cantidad de locuras que
he montado a lo largo de mi vida con mis crisis y mis locuras de cabeza que se
han ido instalando en mí a lo largo de todos estos años tan infructuosos como
dolorosos… casi llegando a sentir mis comportamientos agresivos y exaltados
como “normales”, como parte de mi… Eran más los días que pasaba ingresada en el
hospital, atada de pies, manos y abdomen….hecha una fiera y mordiendo a quien
se acercara, insultando y gritando como una posesa… que el tiempo que podía
estar fuera de allí sin liar alguna de las mías intentando reponerme de
todo:…el diagnóstico de TLP, la muerte de mi padre, el ictus, el estado de
coma, el diagnóstico de la cardiopatía congénita, el embarazo de mi hijo, su
muerte, los cuernos de mi expareja, la estancia en el albergue, el mes en Reto…Y
la vuelta a casa de mi madre de la que no debí salir de nuevo!...
Gran error!...
No me siento orgullosa de esto pero estoy muy vieja ya
para mentirme como cuando era adolescente.
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